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Metodología para entrenar destrezas en rugby

Aprenderás a armar una progresión que empieza jugando, pasa por el ejercicio aislado y la situación representativa, y termina otra vez en el juego, con feedback y video.

By Germán Fernández

Mucho de lo que heredamos como entrenadores empieza igual: se junta al grupo, se arma una fila y se repite el gesto una y otra vez. Después, si da el tiempo, se juega. El problema es que el jugador hace el ejercicio sin saber por qué lo hace ni qué busca. Y hacerlo bien ahí no tiene nada que ver con hacerlo bien en un partido, donde todo es variable e impredecible.

Mi propuesta es dar vuelta esa lógica: no se empieza por el ejercicio aislado.

Empieza jugando

Toda propuesta metodológica tiene que pasar por el juego, porque es el juego el que le da verdad a la destreza y al contexto que trabajas. Por eso arranco ahí: con un juego, con contacto real o simulado, y con mi guía como entrenador para que el jugador encuentre por sí mismo la situación, la decisión o el gesto que hay que trabajar.

¿Qué se gana con eso? Que cuando después llegamos al ejercicio aislado, el jugador sabe qué está haciendo, por qué lo hace y cuál es el objetivo que busca. El ejercicio deja de ser una orden y pasa a ser una respuesta a algo que ya vivió en el juego.

Ese objetivo no siempre es una debilidad. A veces es algo que el jugador ya hace bien y que podemos llevar más lejos. Trabajar la fortaleza también es entrenar, y hay que hacerlo y mucho. Jugando, el jugador descubre las dos cosas: qué le falta y qué tiene para explotar.

Toda propuesta metodológica debe pasar siempre por el juego, porque es el juego el que le da verdad a la destreza y al contexto que se está trabajando.

Los tres momentos

Dentro de esa lógica, el proceso se organiza en tres momentos:

Método

Los tres momentos para desarrollar una destreza

  1. Ejercicio cerrado o aisladoSe aísla un gesto técnico. Muchas repeticiones en poco tiempo y mucha exigencia de precisión. Sirve para conocer el gesto, no para asegurar que funcione en el partido.
  2. Contexto aislado o situación representativaUn 2 contra 1, por ejemplo, donde se trabaja la recepción y el pase, la fijación de una defensa o el tackle en un contexto controlado que imita el juego.
  3. Situación de juego realLa destreza se pone a prueba dentro del juego. Es el momento más importante.

Lo fundamental es terminar siempre colocando la destreza en situación de juego. Y una vez que analizas lo que pasó, puedes replantear objetivos y volver a meter ejercicios aislados en el medio del proceso. No es una escalera de una sola subida: es un ida y vuelta que arranca y termina en el juego.

El ejercicio aislado tiene su valor, pero no debe ser ni el único ni el último momento. Su lugar natural es el de puente hacia situaciones más complejas y, finalmente, hacia el juego real.

Lo esencial
  • No empieces por el ejercicio aislado: empieza jugando, para que el jugador descubra qué busca.
  • El ejercicio aislado es un puente. Sirve para conocer el gesto, pero no garantiza que salga en el partido.
  • La progresión va del ejercicio cerrado a la situación representativa y al juego real, y siempre termina en el juego.
  • El objetivo puede ser mejorar una debilidad o potenciar una fortaleza. Las dos cosas se entrenan.

Antes de armar la sesión: define qué estás entrenando

Antes de elegir ejercicio, necesito tener claro con precisión qué gesto quiero mejorar, qué decisión, qué ejecución y en qué contexto específico busco esa mejora. Eso orienta toda la parte metodológica. Si no puedo responder esas cuatro cosas, lo más probable es que esté armando un ejercicio por costumbre.

Esa pregunta es la que te ayuda a decidir qué entrenar en cada momento: el gesto, alguna de sus partes, o la decisión que lo precede. No lo resuelvo en el escritorio. Lo veo en el juego, porque ahí aparece qué falla o qué brilla: ¿el jugador no identifica la situación, decide bien pero ejecuta mal, o ejecuta bien en un contexto y no en otro? Según lo que veas, el foco cambia.

Fortaleza y debilidad: el objetivo no siempre es arreglar algo

Cuando empiezas jugando y guías al jugador, el objetivo puede salir de dos lugares:

  • Una debilidad: algo que no se está haciendo bien y hay que mejorar.
  • Una fortaleza: algo que el jugador ya hace bien y que vale la pena potenciar.

Solemos mirar el juego buscando errores y nos olvidamos de la segunda lista. Pero potenciar lo que ya funciona es trabajo de verdad, con la misma progresión: se descubre en el juego, se afina si hace falta en un ejercicio aislado, se complica en una situación representativa y se vuelve a poner en el juego.

Pregúntate en tu próxima sesión: ¿qué hace bien este jugador que podría ser todavía más determinante? ¿Y cuánto tiempo de mi plan le dedico a eso frente al que le dedico a corregir?

Cómo se ve la progresión completa

Fíjate que el ejercicio aislado está en el segundo paso, no en el primero, y que el último paso vuelve al juego. Así el aprendizaje es progresivo y el jugador puede transferir lo entrenado al partido.

El feedback instantáneo: lo que el jugador siente

La herramienta fundamental de toda esta metodología es el feedback durante el entrenamiento, y en particular el feedback instantáneo. Me permite saber qué información tiene el jugador, qué sintió al ejecutar y cómo interpreta lo que hace.

Es un intercambio de ida y vuelta. Yo no solo veo qué hace y cómo lo hace: también me entero de qué siente de lo que está haciendo en ese momento. Sin esa información, el proceso de mejora pierde profundidad y velocidad. Por eso, en cada etapa de la progresión, dejo espacio para preguntar y escuchar, no solo para corregir.

El video: ver desde afuera

El video es otro momento importante de la metodología. Cuando puedo mostrarle a un jugador sus gestos técnicos o sus decisiones en imágenes, es mucho más fácil que tome conciencia de lo que hace. Verse desde afuera genera un nivel de comprensión que es difícil de alcanzar solo con instrucciones verbales durante el entrenamiento.

Sirve tanto para una decisión que no se vio en el momento como para una fortaleza que el jugador ni sabía que tenía.

Checklist

Para llevar a tu próxima sesión

  • Armé un juego inicial, con contacto real o simulado, donde aparece la situación que quiero trabajar.
  • Guié al jugador para que descubra por sí mismo el objetivo, sin dárselo hecho.
  • Tengo definido qué gesto, qué decisión, qué ejecución y qué contexto estoy buscando mejorar.
  • Identifiqué si el objetivo es corregir una debilidad o potenciar una fortaleza.
  • El ejercicio aislado llega después del juego y el jugador sabe para qué lo hace.
  • Pasé por una situación representativa (por ejemplo un 2 contra 1) antes de volver al juego.
  • Terminé la sesión con la destreza puesta en situación de juego real.
  • Pregunté al jugador qué sintió y qué información tenía en el momento de ejecutar.
  • Tengo video de algún gesto o decisión para mostrarle y que tome conciencia.

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