El ángulo de 45°: por qué los apoyos nunca deben correr en 'L' hacia el ruck
El ángulo de entrada al ruck determina la potencia y el peso del impacto. La entrada correcta es siempre en diagonal, aproximadamente a 45 grados respecto al portador. Entrar en 'L' —primero en paralelo al portador y luego girar para impactar— es un error estructural que actúa como un 'camión con acoplado': la energía cinética se pierde en el giro, el jugador llega sin inercia y su peso no se transfiere al impacto. El ángulo de 45 grados permite que el apoyo llegue con velocidad, masa y dirección alineadas hacia el objetivo, maximizando el efecto sobre el defensa y asegurando la continuidad del portador. Es una diferencia biomecánica que se traduce directamente en más rucks ganados.
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